Resulta curioso encontrarse en medio del valle que lleva a Santander desde Palencia un templo griego. Luego todo tiene su explicación pero desde luego, salirse de la autovía merece la pena.
La explicación queda reflejada en la foto, al lado del palacio en el que vivía el Duque y sobre la base de una ermita antigua (que hoy diríamos que vaya un estropicio pero ermitas antiguas y abandonadas hay muchas por desgracia), hace construir en el XIX un templo para uso privado siguiendo la estructura del que hay en Paris en la Madeleine. Con los años lo cede al pueblo y se usa como iglesia parroquial dedicada a San Jorge que es como se la conoce también, San Jorge de Arenas de Iguña.
Como muchas edificaciones en Cantabria, tienes que saber donde mirar para encontrarlas ya que se integran en la campiña. Desde la A67 tienes que coger la salida de Arenas de Iguña y está bien indicado.
A los pies del templo hay un parking habilitado como para 20 coches.
Impresiona ir acercándote y empezar a ver las columnas (40 en total)
Si mal no recuerdo, con las hojas de acanto, era Corintio el estilo aunque es obvio que estilos puros no habrá muchos más allá de los libros.
Insisto que a pesar de lo fuera de contexto que puede parece aquí este templo, no podemos dejar de disfrutar de los alrededores, del maravilloso valle y sus vistas.
Merece la pena acercarse y echar un vistazo de lejos, ya que no se puede entrar, al palacio en el que vivió el artífice de esta curiosidad.
El palacio de los Hornillos, sobre una gran extensión de terreno, con dos estanques y gran cantidad de arbolado puede que te recuerde algo ya que en el se grabó la película de Amenabar Los Otros que luego se parodió en la posterior Spanish Movie.
En resumen, bien porque haces una parada aposta o porque llegas de casualidad, lo cierto es que merece la pena descubrir sitios que parecen fuera de contexto y Cantabria tiene muchos.
Comentarios
Publicar un comentario